• Nebot dice que no sacará carpas porque no están en zona de desalojo

    Nebot dice que no sacará carpas porque no están en zona de desalojo

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  • Carta abierta a Lenin Moreno: ¿Quién es Usted, realmente?

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Nebot dice que no sacará carpas porque no están en zona de desalojo

Martes, 31 de marzo, 2015  -  18h05

El alcalde de Guayaquil Jaime Nebot respondió este martes al gobernador del Guayas Rolando Panchana quien el lunes le pidió retirar las carpas que instaló el sábado en un sector de la cooperativa Mélida Toral en la Isla Trinitaria (sur) para 40 familias que fueron desalojadas el viernes por tener sus viviendas en una zona protegida de las riberas del estero Salado.

“Hemos colocado las carpas en la calle. La calle es pública, es competencia nuestra hacer esa atención. De ninguna manera las carpas están sobre el terreno que se ha desalojado”, aseguró el alcalde en referencia a la limpieza del terreno que con maquinarias intentó hacer el martes el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda.


Vea también: Desalojados de la isla Trinitaria se resisten al ingreso de maquinarias

Nebot advirtió que las carpas seguirán en esa zona hasta que el Gobierno Nacional "tenga listo su plan de contingencia (para los desalojados) o hasta que tengamos listo un CAMI (Centro de Atención Municipal Integral) para llevarlos allá. Lo que esté primero".

"No hay estorbo a la labor de limpieza. Las carpas están en la calle", insistió.

“Ellos (el Gobierno) dicen que quieren limpiarlo (el terreno). Tienen varias calles de acceso al terreno para que lo limpien; si quieren insistir, como han dicho, en el desalojo de las otras familias, están en su facultad legal de hacerlo. Las carpas no interfieren ni van a interferir en nada de eso, pero así como yo no interfiero en acciones de carácter gubernamental, ellos no pueden interferir en las decisiones que nosotros tomamos desde el punto de vista humanitario y temporal”, añadió.

Consultado por periodistas sobre si conocía las declaraciones de Panchana, que dijo que el alcalde promueve las invasiones al instalar las carpas y que lo instó a ofrecer a los desalojados "un terreno en (el plan municipal de terrenos) Mi Lote", Nebot respondió: "No leo tiras cómicas. Desgraciadamente no tengo tiempo. Me encanta pero no tengo tiempo".


Fuente: http://www.eluniverso.com/noticias/2015/03/31/nota/4724451/nebot-dice-que-no-sacara-carpas-porque-no-estan-zona-desalojo



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Boletín de Prensa

PSC LA6, RECHAZA CORREAZO ECONÓMICO

Esta mal llamada “revolución ciudadana” ha terminado de quitarse la careta a propósito del correazo arancelario contra el pueblo. Preguntamos, ¿por qué en los mercados y supermercados se retiran productos de las perchas? La respuesta es sencilla: porque los costos de reposición de esas mercaderías van a estar afectadas por el recargo arancelario cuyo impacto se pretende negar. Con increíble cinismo, el gobierno dice que adoptó este paquetazo para “proteger” la dolarización, en la que Correa no cree como le consta al país.

La dolarización se fortalecerá con mayor inversión nacional y extranjera, cuando el gobierno deje de perseguir a los productores, cuando se abra el Ecuador al mundo. Y para eso necesitamos vender mas, no comprar menos como parece ser la tónica de este gobierno que solo despierta cuando la situación se torna insostenible por el desenfrenado gasto público que nos está matando de hambre.

Está probado hasta la saciedad, sea el sistema político que se sea, que no existe otra manera de combatir la pobreza que no sea creando riqueza. Y para crear riqueza se requiere confianza, seguridad jurídica, estabilidad laboral y todos aquellos factores que el gobierno ha venido combatiendo y atacando inmisericordemente. Hoy estamos pagando los costos de este absurdo capitalismo de Estado reflejado a través de la imprevisión, de la improvisación y de la demagogia correista.

¿Dónde quedan los discursos del “buen vivir”, del “milagro ecuatoriano” y de la distribución equitativa de la riqueza? Lo que está haciendo Correa es seguir los pasos de Maduro quien tiene a Venezuela, convertida en una sociedad en ruinas gracias a sus políticas destructivas. El intervencionismo estatal en la economía está causando los primeros estragos directos a la población, que sufrirá una escalada de precios sin precedentes.

El PSC LA6, llama a la sensatez a los gobernantes y exige la adopción de urgentes rectificaciones en la conducción del país para evitar seguir los dolorosos ejemplos que comienzan a aparecer como legados del “socialismo del siglo XXI”


Ing. Alfredo Serrano Valladares
DIRECTOR EJECUTIVO PSC

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Carta abierta a Lenin Moreno: ¿Quién es Usted, realmente?

Señor Vicepresidente,

Aghamouri, un personaje de Modiano, último premio Nobel de literatura, dice en la novela La hierba de las noches: “En el fondo, nunca se juega con dos barajas”. Su último viaje al país prueba que tampoco usted escapa a esa regla. En horas, dijo y se desdijo. Se distanció, en el caso Bonil, de la irracionalidad del correísmo y, luego, se sometió ante la lógica servil de ese aparato. Confesó no aprobar la reelección indefinida pero –también en horas– desempolvó la imagen del gigante de América que evocó en Cuenca. Y dijo que los activos de Correa –lo mejor que ha pasado al país en 100 años, según usted– no se pueden desperdiciar. Reconoció que Bonil no quiso afectar al Tin Delgado, pero celebró que haya pedido excusas… Olvidó decir que lo hizo bajo la imposición del aparato inquisidor del gobierno que usted sirvió y defiende.

Señor Vicepresidente,

Rara vez, en tan pocas horas, se ha notado con tanta acritud su deseo ilusorio de jugar con dos barajas. También lo hizo como segundo mandatario. Usted asumió el rostro amable de un gobierno cuyos rasgos despóticos decía no aprobar. No estuvo usted de acuerdo con que el Presidente dijera “gordita horrorosa” a una periodista de diario El Universo. Usted estaba presente ese día, según me refirió. El Presidente no cambió; usted sí. ¿Lo hizo para permanecer en el gobierno y no tener que dialogar con su conciencia ante el engorroso problema de tener que definirse? ¿Recurrió usted al amago surrealista de usar dos barajas?

En todo caso, con las distancias que decía tener con correísmo-real, usted reincidió en su cargo. Y pretendió situarse a las antípodas de lo que hacía y decía el Presidente. Lenin Moreno, el Vicepresidente, el rostro amable, tolerante, comprensivo y hasta risueño. Rafael Correa, el Presidente, el autoritario, el hombre frío, maquiavélico, calculador e implacable. ¿Esa dicotomía, tan básica en la filosofía y en la religión, fue también una creación de Vinicio Alvarado? ¿O la inventó usted pensando que es dable celebrar la obra pública mientras se ignoran los atentados a los derechos Humanos? Usted lució cómodo en ese molde del bueno de la película. E incluso se prestó, con viajes al exterior, para que hicieran una campaña que se proponía terminar en Oslo, recibiendo el Premio Nobel de la Paz. Inaudito, pero cierto.

Que usted haya vivido desdoblado en el gobierno, no lo convierte en un caso excepcional. Sindicalistas, activistas sociales, académicos, artistas, políticos (algunos amigos personales suyos) hicieron lo mismo. Y hoy, sin mayor autocrítica y sin haber escrito una línea sobre sus errores y villanías toleradas, han vuelto a la escena política. Pero usted sí puede conformar un caso excepcional si pretende, como parece señor Vicepresidente, seguir encendiendo –como dicen en España– una vela a Dios y otra al diablo.

En este juego, para empezar, no hay dos barajas. Se supone –diga si con razón o sin ella– que usted está en fila de aquellos que quieren suceder al Presidente en el caso –no consentido– de que no corra en 2017. Se entiende que haga méritos para ello. Los ha hecho siempre. Usted ha ansiado ser el Salomón perfecto de Alianza País. Un rol estrafalario en estos tiempos. Quizá un ejemplo muestre la necedad de ese propósito: cuando Correa profirió “gordita horrorosa”, usted lo puso por cuenta de su temperamento impulsivo. Esa explicación equivalía a empatar el partido. Cuando Correa redobló los ataques contra la prensa, usted dijo que los dos bandos debían morigerar sus posiciones. Usted sabía que Correa no empata los partidos: quería acabar con la prensa independiente, imponer su visión como única, establecer un aparato inquisitorial… etcétera. Usted lo sabía. ¿Otro empate, señor Vicepresidente?

¿Cree usted, como dice el Presidente, que aquí se persiguen delitos y no personas? ¿Qué dijo usted de las víctimas del 30-S, del coronel Carrión, en particular? ¿Qué dice usted de lo que ha pasado con Mery Zamora? ¿O con Kléver Jiménez y Fernando Villavicencio? La lista es larga. El Presidente dice que la Justicia hace su trabajo. ¿Qué dice usted? ¿Le parece imparcial una justicia dirigida por el ex secretario personal del Presidente?

Usted vuelve de vez en cuando al país y en sus opiniones siempre se nota el intento –desaforado y fantasioso– de empatar el partido. En el fondo –como dice el personaje de Modiano– no hay dos barajas. Usted juega con la de este poder que ciertamente ha hecho cambios de infraestructura importantes. En democracia y derechos humanos también los ha hecho, señor Vicepresidente. Son, como usted anota, históricos. Se ha retrocedido sin pausa sin que usted, que convirtió esos valores en la base de su discurso en la Vicepresidencia, haya admitido que el partido lo gana Correa por amplia goleada.

Nadie debiera preocuparse sobremanera de lo que usted dice. Como a nadie preocupa lo que dicen Gabriela Rivadeneira o Jorge Glass, especializados en repetir sin gracia lo que dice -a veces con talento- el Presidente. Pero usted mantiene un alto nivel de popularidad que ganó con su trabajo (misión Manuela Espejo) y su deseo de jugar con dos barajas.

En estos días no solo afectó su popularidad y su credibilidad. Cometió un atentado contra su identidad: ¿Quién es usted, realmente, señor Vicepresidente? ¿En qué cree usted, realmente? ¿Por cuáles valores, de los tantos que dice tener y defender, se juega usted realmente? ¿Cree usted que un partido se empata con mucho cemento y sin libertades? ¿Está usted de acuerdo en esta alianza –para regentar la sexualidad de jóvenes y adultos – entre el Ejecutivo, amantes del Opus Dei y voyeursdel correísmo en los moteles?

¿Someterse con agradecimiento incluido a la lógica totalitaria –como usted lo acaba de hacer atragantándose con sus propias declaraciones– lo faculta a seguir hablando de valores y principios?

Si Aghamouri tiene razón y, en el fondo, nunca se juega con dos barajas, ¿no es hora de que usted deje de nadar entre dos aguas?

Con el buen humor que usted siempre preconiza.


FUENTE: http://sentidocomunecuador.com/2015/03/09/carta-abierta-a-lenin-moreno-quien-es-usted-realmente/

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El gran buenoide

ESTADO DE PROPAGANDA

Por Roberto Aguilar

El gran buenoide

Consultar al pueblo si está de acuerdo con la reelección indefinida es “un subterfugio, un artilugio”. Algo así como preguntarle si le parece bien que se sacrifique al cornúpeta en el coso taurino: el pueblo no lo va entender. Así piensa el ex vicepresidente Lenin Moreno. En serio. Sobre todo le parece muy mal que se hable de alternancia, palabra que lo confunde todo. Él prefiere alternabilidad, que no existe. Y dice que, si de consultar al pueblo se trata, la pregunta debería ser más específica. Así: “¿Quiere usted que Rafael Correa Delgado tenga nuevamente la opción de ser presidente?”. El resultado puede pasar a la Constitución con nombre y apellido, a la Asamblea le va a encantar. Porque esto de la reelección indefinida, asegura, “únicamente se resuelve sin hacer preguntas indirectas”. Como las señoras con sus maridos. Ellas, en lugar de andarse por las ramas con comentarios del tipo “tienes los ojos extraviados” o “hueles raro”, preguntan directamente: “¿Dónde estuviste?”. Pues eso. Tal cual las señoras, así la República, que también es una señora entrada en carnes. ¿No está clarísimo?

Se ha creado un equívoco gigantesco en el Ecuador con respecto a la figura de Lenin Moreno: se lo considera un humorista. Más aún: un estudioso del humor. Es un equívoco fomentado por él mismo: “Yo he estudiado el humor y lo he estudiado lo más profundamente que he podido –le dijo la semana pasada a Diego Oquendo– y en algún momento decía que el humor es una flor preciosa que nace sobre terreno escabroso”. Vaya paradigma. O sea que en medio de los más cerriles temas de la política él cuenta cachos, preciosas flores de su proverbial sandunga. Cachos blancos y descafeinados de señoras mandonas y maridos resabiados con los que convierte los debates en arrumacos paródicos incapaces de dejar una huella en la conciencia. Lenin Moreno es a su manera el sujeto perfecto de aquello que Lipovetsky llamó “la sociedad humorística”, que paradójicamente implica la muerte del humor. En ella, el humor renuncia a todo rasgo de subversión simbólica y de crítica a cambio de un tenue surrealismo desprovisto de profundidad y misterio, de negación y mensaje, cuyo único cometido es crear un ambiente relajado y distendido; suscitar una carcajada hueca; y a otra cosa. “Ya quisiéramos los maridos que nos dejen libertad de expresión”. Qué divertido.

Su reciente performance mediático demuestra hasta qué punto el ex vicepresidente, mediante este arbitrio, es capaz de restar sustancia a cualquier trama política hasta neutralizarla. Especialmente si se trata de una trama tejida por él mismo. Empezó en Ecuavisa, primero con Lenin Artieda y luego con Alfredo Pinoargote, donde no hizo chistes pero expresó su desacuerdo con el proceso a Bonil, se manifestó contrario a la reelección indefinida y dijo, entre otras perlas, que “hace falta un ejercicio de humildad por quienes ejercen el poder”. Esas declaraciones motivaron una carta de la secretaría general del partido en la que se le llamaba la atención. Luego pasó a los estudios de Ecuador Inmediato y de radio Visión, donde arrancó varias carcajadas a sus entrevistadores (Francisco Herrera y Diego Oquendo) y se desdijo de todo. Matizó que la reelección, “en las situaciones actuales del Ecuador, las situaciones del proceso”, en fin, quién sabe, se entiende. E insistió en lo grotesca y de mal gusto que le pareció la caricatura por la que Bonil será juzgado; en radio Visión ya ni quiso hablar del tema, de pronto le pareció una discusión bizantina, como “cuando se debatía si las ropas de Cristo eran de él o no, o si los ángeles volaban hacia la izquierda o hacia la derecha. Yo creo que ya basta. Ahora sí”. ¿Ahora sí? ¡Pero si el caso recién fue a manos de la Fiscalía!

Con el comunicado de PAIS no cabía en sí de dicha: “Ah, el comunicado es un ejercicio de democracia, es un ejercicio de opinión, es un ejercicio de diversidad. Qué preciosa que es esa idea”. “Yo me preocuparía cuando coincidamos en todo. Había un amigo que decía que es peligroso cuando la mujer empieza a coincidir en todo con uno”. Porque si todos fuéramos igualitos, arrancaba, sería aburridísimo. Como en los países nórdicos, “donde todos son rubios-rubios-rubios, son blancos-blancos-blancos, son altos-altos-altos, tienen los ojos azules-azules-azules. ¡Igualitos! Yo le digo a mi mujer: debe dar lo mismo con el marido que con el vecino, ¿no es cierto?”.

Y ya está: si algo sustancial había dicho el ex vicepresidente, se lo llevó el viento de la banalidad y el buen rollito. “¿Te sacaron de contexto tus declaraciones?”, le preguntó Francisco Herrera preocupadísimo. “Sí-sí-sí”, respondió, y resulta difícil determinar de qué manera. “¡Te estás convirtiendo en el nuevo santo de la derecha!”, insistió el periodista. “Que me den por escrito para mostrarle a mi mujer”, concluyó el otro: con Lenin Moreno la política se convierte en una visita a la casa de Don Pancho y Doña Ramona, un paseo por un mundo de encaje y naftalina.

¿Quién puede presuponer malas intenciones en un contador de cachos tan risueño? Y él, ¿acaso es capaz albergar en su corazón la malicia necesaria para pensar medianamente mal de nadie? La puesta en escena de su candidez es de una pureza que conmueve. “¿Por qué siempre hemos de creer que la gente aspira al poder?”, pregunta como si fuera un improbable Rousseau que acabara de aterrizar en el planeta. O confía en tono de primicia: “Rafael se equivoca y con frecuencia. Inclusive a veces cambia algún término, a veces en una fecha histórica o a veces en el caso de un personaje”. Todo lo político lo despolitiza. Y le resulta: millones de ecuatorianos enternecidos, incluidos algunos que están hartos del correísmo, le creen a pie juntillas. ¡Si hasta Bonil, a quien acaba de abandonar a su suerte en la puerta de la Fiscalía, le dedicó una caricatura cariñosísima, un homenaje dibujado!

Había un estupendo crítico de televisión, el chileno Marco Antonio de la Parra, que definía con una frase lapidaria ese buenismo insulso de los informativos empeñados en “la noticia positiva”, donde las sombras y matices de la realidad se desvanecen en una cordialidad edulcorada que reclama la complicidad espiritual de los espectadores. “Los buenos –decía– son los peores”. Y es verdad: lo son. Y su condescendencia no tiene nada que ver con el humor. El mismo ex vicepresidente lo intuye: “El humor, lastimosamente, da bastantes más libertades que la prosa”, dijo a Diego Oquendo. “Lastimosamente”: ¿existe algún humorista verdadero bajo el sol que pudiera firmar estas palabras? ¿Lastimosamente para el poder? ¿Lastimosamente para Bonil, a quien Moreno preferiría ver haciendo caricaturas no políticas? ¿Lastimosamente para su visión insulsa del humor? ¿Para quién? No, Lenin Moreno no es un humorista, es un político. Uno que utiliza el humor para embaucarnos.

https://www.youtube.com/watch?v=3rn4wG5W7vQ

 

FUENTE: http://estadodepropaganda.com/2015/03/11/la-farsa-del-gran-buenoide/

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